El desafío vinotinto continúa.
El martes 9 de septiembre llegamos a la última fecha de las eliminatorias dependiendo de nosotros mismos para asistir al repechaje. Eso fue un gran logro. Si estuvimos tan cerca fue gracias a un trabajo en equipo que contó con excelentes referentes como nuestro goleador histórico Salomón Rondón y nuestro gran Tomás Rincón. Ambos jugadores deben estar en el once vinotinto ideal de todos los tiempos.
Les precedieron jugadores también de gran jerarquía, como Juan Arango, que evidencian un crecimiento innegable, especialmente en el siglo XXI.
Ciertamente, Venezuela fue semifinalista en la Copa América de mayores en la edición de 2011, que se disputó en Argentina. Logro inédito, que evidenciaba nuestro crecimiento indiscutible. En la semifinal perdimos por penales con Paraguay, así que estuvimos muy cerca de la final.
A su vez, Perplexity nos hace recordar que Venezuela fue subcampeón mundial sub-20 en el Mundial de Corea del Sur 2017. Fue la primera vez en la historia que la Vinotinto juvenil llegó a la final de un torneo FIFA en esta categoría, perdiendo 1-0 ante Inglaterra en un partido muy disputado.
Hoy toca continuar con la cabeza en alto. Debemos reforzar en todos los espacios la práctica del fútbol. Pensar en el corto, mediano y largo plazo.
Con la proa puesta hacia el mundial 2030, es necesario ir más allá de lo que pueda realizar la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). El respaldo debe incluir un seguimiento cercano al fútbol local, a nuestros jugadores que se desempeñan en el exterior y propiciar la formación y fortalecimiento de las canteras de jóvenes.
Nuestras energías deben estar alineadas en ese sentido. Desde una perspectiva cuántica, podemos atraer o generar realidades a través del poder de la manifestación.
Mi invitación para sumarse a esta gran causa de la Vinotinto 2030, con el mayor de los compromisos.
(Imagen para honrar a nuestros extraordinarios jugadores Salomón Rondón y Tomás Rincón. Fuente Directv Sports)

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